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lunes, 3 de diciembre de 2018

3. El imperio bizantino (II). La sociedad y el arte

Nota:10

3. El imperio bizantino (II). La sociedad y el arte

3.1. La sociedad bizantina

La sociedad bizantina se organizaba en tres niveles. En el nivel superior se situaban la aristocracia y los altos cargos de la Iglesia, que poseían grandes latifundios y ocupaban puestos destacados en el gobiernos y la administración.

En el nivel intermedio estaban el resto del clero, los funcionarios del Estado, los ricos comerciantes y los campesinos libres. Y en el nivel más bajo, los siervos y los esclavos.

3.2. La Iglesia y sus problemas

La Iglesia ejerció una gran influencia sobre la sociedad bizantina. De hecho, estuvo estrechamente vinculada al poder político pues coronaba al emperador; poseía grandes propiedades, y controlaba espiritualmente a una sociedad donde las disputas religiosas solían mezclarse con las sociales. Sin embargo, tuvo que hacer frente a dos graves problemas: 
  • Las luchas iconoclastas se originaron cuando algunos emperadores prohibieron el culto a las imágenes sagradas, o iconos, buscando reducir el poder de los monasterios y apropiarse de sus bienes. La prohibición desató graves conflictos sociales entre los siglos VIII y IX, aunque al final se impuso el culto a las imágenes.
  • El Cisma de Oriente se debió a la rivalidad entre el patriarca de Constantinopla y el papa de Roma por su primacía sobre la cristiandad. Terminó en 1054 con la separación o cisma entre la Iglesia occidental o romana y la oriental. Esta última, que pasó a llamarse Iglesia ortodoxa, extendió su área de influencia por Europa oriental con la evangelización de los pueblos eslavos.

3.3 El arte bizantino

  • La arquitectura utilizó materiales pobres como el ladrillo; columnas como soporte; arcos semicirculares; y cubiertas planas o abovedadas, especialmente la cúpula sobre pechinas. El edificio principal fue la iglesia, que adoptó planta rectangular, cuadrada, octogonal o de cruz griega. Los ejemplos más destacados son la basílica de Santa Sofía de Constantinopla, encargada por Justiniano; y la iglesia de San Vital, en Rávena, ambas del siglo VI. 
  • Los mosaicos decoraban las paredes y cúpulas del interior de las iglesias. Entre los más famosos figuran los de San Vital de Rávena, que representan al emperador Justuniano y a su esposa Teodora, con su séquito, llevando ofrendas a la iglesia.
  • Los iconos eran imágenes religiosas. En su mayoría estaban pintadas sobre tabla y solían emplear el dorado en la representación. Su forma de representar escenas religiosas y las imágenes de Jesucristo, la Virgen y los santos ejerció una gran influencia en el arte posterior.
Los iconos bizantinos:
Resultado de imagen de los iconos bizantinosLa iglesia de Santa Sofía: Imagen relacionada





































Mosaico de Justiniano:

Resultado de imagen de mosaico de justiniano

MARÍA LÓPEZ RUIZ  2ºESO B  Nº13

martes, 6 de noviembre de 2018

Punto 3 Sociedad y vida cotidiana

Usa un solo color
Faltan las imágenes
Dos faltas de ortografía
Nota: 7


3º Sociedad y vida cotidiana                                             3.1 La diversidad social
En la sociedad de al-Àndalus convivieron distintos grupos étnicos, religiones (islámica, cristiana y judía) y niveles económicos y de poder. De acuerdo con este último criterio, se distinguían dos grupos.

- La aristocracia o jassa. Incluía a un reducido grupo formado por la familia del califa y los árabes conquistadores, unos 50.000. Ocupaban los altos cargos y poseían extensas propiedades.
- La masa de la población o amma. Constituía el resto de la sociedad, e incluía a los campesinos y a los habitantes de las ciudades. En su mayoría estaba formada por la antigua población hispanovisigoda, que en algunos casos mantuvo la religión y costumbres cristianas (mozárabes); pero, en general, termino adoptando la religión y costumbres musulmanas (muladíes). A ella se sumaban una minoría integrada por los conquistadores bereberes, procedentes del norte de África; los judíos; y los esclavos, paganos o convertidos al islam.

3.2 Las fiestas y las diversiones
Las fiestas principales eran las que celebraban el final del ayuno durante el ramadán; y la fiesta del cordero al final de la peregrinación.
Entre las diversiones se practicaban el ajedrez y el backgammon, procedentes de Persia; desfiles de caballos; regatas en el Guadalquivir; carreras de caballos; competiciones de polo; peleas de animales; retos o peleas entre jinetes; la caza y la cetrería; la música y el baile.
3.3 La indumentaria
Los hombres cubrían sus piernas con pantalones abonbados, y las mujeres con bandas de tela. Ambos sexos llevaban túnica; calzaban sandalias, babuchas, alpargatas, botines o botas altas; y tenían por costumbre perfumarse. Los hombres llevaban turbante y las mujeres, para salir, se ponían tocas y tapaban el rostro con un pañuelo.
Los tejidos más utilizados fueron la lana, el algodón y el lino. El uso de seda, por su carácter lujoso, despertó algunas controversias.

3.4 La educación
Las enseñanzas básicas se recibían en las escuelas coránicas, donde los niños y las niñas aprendían a leer y escribir, a recitar el Corán, y algunas nociones de matemáticas y de gramática. El aprendizaje se basaba en la transmisión oral, porque así habían sido las primeras enseñanzas de Mahoma.
La enseñanza superior se realizaba en las madrasas o universidades, cuyo acceso estuvo mucho más restringido. En ellas se estudiaba el Corán y otras materias, como historia, filología, matemáticas, astronomía, medicina y fisiología.    

lunes, 5 de noviembre de 2018

La cultura del agua

Nota: 10

La llegada de los musulmanes supuso la reactivación de la vida urbana en la península. Este hecho obligó a realizar nuevos sistemas de abastecimiento de agua, ya que era necesaria en las casas y los jardines; en algunas rutinas de la vida cotidiana, como las abluciones antes de entrar a orar en las mezquitas y el baño en los hammam o baños públicos; y en ciertas actividades económicas que se asentaban en las ciudades: alfarerías, tintorerías, curtidurías, etc.
Por ello, los musulmanes construyeron en las ciudades una red de aljibes, que se llenaban por las noches y se alimentaban con el agua de las acequias. Antes debían captar el agua, trayéndola de los ríos o contruyendo pozos.
-la captación y distribución del agua
1. El agua de los ríos se captaba contruyendo en los ríos azudes, presas que obligaban al agua del río a detenerse y formar un remanso. Desde él se tomaban las aguas a partir de un canal abierto en uno de los laterales.
2. El agua subterránea se captaba a través de un qanat. Consistía en una galería horizontal atravesada por varios pozos verticales de aireación. El sistema contenía un pozo madre al principio y varios respiraderos.
3. El qanat llevaba el agua a la población a través de las acequias mayores, que se iban ramificando en otros canales menores
4. Al llegar a la ciudad, el agua se almacenaba en una red de aljibes o cisternas subterráneas, que se solían ubicar en los barrios y cerca de las mezquitas. Estaban hechos de ladrillo o baldosas de barro cocido, y tenían una fachada más o menos decorada.
- El uso del agua. El hammam o baño público.
En Al-Ándalus, el mejor exponente de la cultura del agua fueron los hammam o baños públicos, que existieron en todas las ciudades.
Un recorrido completo por los baños incluía la vista a tres salas: la del agua fría, la del agua templada y la del agua caliente, sobre cuyo suelo se arrojaba agua para que se convirtiera en vapor.
La más amplia y espaciosa era la sala del agua templada, que contaba con una pila central, un conducto por el que fluía el agua, y una serie de bancos donde se recibían los masajes.
Los techos de estas salas eran abovedados. En ellos se abrían huecos o lucernas con forma de estrella y cubiertos con vidrios de varios colores, que podían abrirse y cerrarse para regular la cantidad de vapor de las salas.
El hammam era utilizado por todas las clases y los grupos sociales, ricos y pobres; y por hombres y mujeres: los hombres por la mañana y por la noche, y las mujeres y los niños pequeños por la tarde.
Además de para el aseo, el hammam servía para relajase, divertirse y charlar.